J. BOLAÑOS
El turismo de cruceros vuelve a animar una jornada más el Puerto de La Luz y la vida económica de la ciudad. Su presencia fue un revulsivo para las guaguas turísticas, bares, comercios y negocios de servicios. Unos 8.777 turistas y 2.574 tripulantes llegaron ayer a Gran Canaria a bordo de tres cruceros, lo que equivale casi a la población de Teror, o bien a la suma de San Mateo y Valleseco.
El Independence of the Seas, propiedad de la compañía Royal Caribbean, llegó con la totalidad de sus camarotes llenos de turistas, casi todos procedentes de países europeos y de mediana edad. Unos 4.370 pasajeros que se suman a la tripulación formada por 1.360 personas. Para hacernos una idea, esto equivale a subir a bordo a toda la población de Agaete. Este barco, botado el año pasado, tiene a Canarias como centro de sus rutas estos meses.
Por su parte, la compañía alemana Aida Cruceros concentró ayer en los muelles a dos de sus embarcaciones. El Aida Luna venía de La Palma con destino a Tánger, en Marruecos. El crucero arribó con unos 2.200 turistas, en su mayor parte personas de mediana edad y con una capacidad económica media-alta, que ha estado disfrutado de una enorme pantalla plana en la cubierta, una galería de arte y restaurantes muy variados. En el pasaje predominan los alemanes, que pagaron entre 1.000 y 5.000 euros por su viaje de placer, y a los que se les ofertaron también algunas actividades de placer en el Sur de Gran Canaria. Junto a ellos sus 1.360 tripulantes. El segundo buque de la compañía es el Aida Bella, que tiene unas características muy similares al anterior.
Cada uno de estos tres buques podría trasladar con holgura a toda la población de la cumbre por los mares, esto es, a los lugareños de Tejeda y Artenara.
Los cruceros están dando mucha vida a Gran Canaria este año. Tal es así, que en los nueve primeros meses del año llegaron al puerto de La Luz un total de 113.296 cruceristas. Esto equivale a la suma de los habitantes que residen en San Bartolomé de Tirajana y Santa Lucía de Tirajana.